A pesar de que en Capcovers no nos ocupamos de la construcción o mantenimiento de piscinas, de vez en cuando nos gusta hablar de toda la problemática que encontramos dentro del sector. Algo que nos ha llamado la atención recientemente, es cómo una piscina en mal estado de conservación puede desencadenar toda una serie de catastróficas desdichas. Si la piscina es nuestra, asumiremos la culpa pero ¿qué pasa cuando la piscina es “heredada” y no hemos sabido verlo? En esta entrada te contamos qué has de comprobar para conocer el estado real de una piscina y ahorrarte unos sustos.

Cuando estamos decidiendo comprar –o alquilar– una casa de segunda mano tenemos en cuenta aspectos como la zona en la que se encuentra, la superficie, el estado general, las vistas, la distribución de los espacios, la existencia de un jardín o zona exterior… En la mayoría de los casos, que cuente, además, con una piscina es un punto positivo pero ¿sabemos valorarla correctamente? Si nunca hemos tenido una, posiblemente nos falten conocimientos para determinar su estado real de conservación. Prestar atención a este punto es importante, ya que cualquier problema o vicio oculto puede conllevar un gasto económico no previsto y retrasar su disfrute, quebraderos de cabeza aparte.

Qué comprobar para determinar el estado de conservación de una piscina

Cuando nos hablamos de piscina debemos recordar que no sólo nos referimos al vaso de la misma, también del sistema de depuración. Con esto presente, os dejamos una lista de comprobaciones básicas a tener en cuenta:

En el vaso

  • Lo ideal es que la piscina estuviera llena, para descartar pérdidas de agua o problemas con el sistema de filtración.
  • Si el revestimiento es de gresite o de azulejos, nos fijaremos en que las piezas sigan en su sitio y perfectamente enganchadas. También es importante que la borada, la junta, esté en perfecto estado pues en caso contrario facilitará su desprendimiento y la acumulación de suciedad. Si el revestimiento es a base de liner o lámina de PVC vigilaremos que no haya formado bolsas extrañas.
  • Todos los elementos empotrados deben estar en perfecto estado. Verificaremos los skimmers, los cestos, el sumidero, las boquillas de impulsión, la toma limpiafondos y las conducciones. En caso de disponer de iluminación, comprobar el funcionamiento y estado tanto de los proyectores como de las cajas de conexiones.

En el sistema de filtración

  • Las distintas llaves de control de válvulas deben poder manipularse con facilidad.
  • El reloj y los diferentes magnetotérmicos funcionan correctamente.
  • Al poner en marcha la bomba o motor no escuchamos ningún ruido extraño.
  • Observaremos con atención si existen pérdidas de agua en algún conducto.
  • La filtración ha de funcionar dentro de los márgenes de presión correcta (zona verde del manómetro).
  • Nos aseguraremos que el cesto del prefiltro del motor y el sistema de limpiafondos trabajan sin problemas.

Seguridad

Por otro lado, no podemos olvidarnos de las medidas de seguridad. Este punto no podremos obviarlo, sobre todo, si tenemos en casa niños o mascotas para los que la piscina puede ser una novedad desconocida ¿Existe algún tipo de valla que impida el acceso sin vigilancia, o de cubierta automática que nos permita cerrar la piscina, incluso una alarma que funcione adecuadamente? De no ser así, hay que tener en cuenta la inversión que supondrá garantizar la seguridad para los nuestros.

 

Prestar atención a todos estos elementos nos hará conscientes de lo que verdaderamente conllevará la puesta a punto de nuestra nueva piscina, evitándonos desagradables sorpresas, y nos permitirá una toma de decisiones más acertada.