En nada llega el verano. Casi casi podemos olerlo (a pesar de las lluvias remolonas y las rinitis alérgicas). Seguro que ya has preparado el jardín: las plantas desplegadas, el césped perfecto, la iluminación colocada, el agua de la piscina cristalina… Pero, ¿has pensado realmente en todo?

En este artículo te dejamos dos aspectos básicos sobre seguridad para piscinas para que los tengas en cuenta, sobre todo si tienes niños o animales en casa. El objetivo, como siempre, es que puedas disfrutar plenamente de ella.

Dispositivos de seguridad

  • Vallado. El paso básico a la hora de proteger de caídas inoportunas al agua es instalar una valla de seguridad para evitar que se acerquen a la zona de la piscina sin vigilancia. ¿Sabes que hay estudios que aseguran que así se previenen 1 de cada 2 accidentes entre los más pequeños? El sistema de vallado deberá disponer de cierre automático, y no tener más de 1,20 m de alto. Puede estar construido de muchos materiales: metacrilato, cristal, poliéster o barra fija, tú eliges en función del presupuesto y estética deseada. Sin embargo, es importante que no quede más de 0,1 m de distancia entre las partes para evitar que puedan acceder a través de ellas.
  • Cubiertas de protección. Como especialistas en cubiertas, somos conscientes de que su utilidad va más allá de mantener limpia de agentes externos el agua o ayudar a ahorrar en su mantenimiento. Su principal función es la de actuar como sistema de seguridad. Cuando están extendidas sellan herméticamente el vaso de la piscina, y pueden soportar el peso de varias personas sin que se nada suceda. Existe una gran variedad. Puedes encontrarlas muy variadas, ya sean manuales o automáticas, integradas… Asegúrate siempre de que cumplen con la normativa europea. Podríamos mencionar también en este apartado los llamados cobertores de invierno o lonas, de mecanismo más simple. Sin embargo, desde nuestra experiencia, son demasiado difíciles de instalar y quitar por lo que no es un sistema que recomendaríamos para asegurar la piscina.
  • Alarmas perimétricas. Son unos dispositivos sonoros que avisan cuando alguien –o algo – se mueva por la zona perimetral que cubre la alarma, establecida entre los diferentes postes que construyen su estructura de funcionamiento. También las hay volumétricas, que se activan cuando un cuerpo entra al agua. Suele conectarse fuera de las horas habituales de uso del jardín o de la piscina. Existe otra tercera opción, más individualizada, en forma de pulsera para los más pequeños, que sonaría al sumergirse bajo el agua. En cualquier caso, siendo sinceros, en Capcovers no hemos tenido buenas experiencias con este tipo de dispositivos. Desde aquí hacemos hincapié en elegir un modelo de una marca de confianza, para saber con certeza que funcionará correctamente llegado el caso.

Elementos externos

Además de cuidarnos de que nadie ronde por la zona de baño sin supervisión, es importante el uso de materiales antideslizantes para evitar caídas y resbalones, así como colocar obstáculos molestos o peligrosos alrededor de la piscina.

Por otro lado, igual de importante es conservar el agua de la piscina, controlando diariamente su estado y utilizando los productos químicos de manera adecuada. Así evitaremos problemas de la piel, alergias e incluso problemas respiratorios.

En cualquier caso, y para terminar, la medida más eficaz para proteger a tu familia es la educación y el sentido común. No se puede alcanzar un control absoluto de sus acciones, por lo que el primer paso para su seguridad sería acostumbrar a los niños a la piscina, dándole las pautas necesarias para que sepan respetarla sin, por supuesto, temerla.