Después de toda esta temporada de tormentas, ¿qué hacemos con nuestra piscina? En esta entrada te daremos las claves esenciales para proteger tu piscina ante la lluvia. Así podrás mantenerla en óptimas condiciones… ¡el buen tiempo está a la vuelta de la esquina!

El mantenimiento de la piscina es mucho más tedioso cuando hace frío y llueve. No nos referimos simplemente a la pereza de levantarte del sofá y abandonar el hogar calentito, no. En otoño e invierno la piscina sufre una serie de problemas que no encontrarás en épocas más cálidas. Bajas temperaturas, lluvia y viento facilitan la acumulación de hojas, ramas, tierra, etcétera y hacen el agua más insalubre.

Hemos hablado en otra ocasión de los cuidados específicos que necesita tu piscina durante los meses de inactividad. Ya entonces aconsejábamos las cubiertas como la opción más sencilla y económica, a medio y largo plazo. Además de todas las ventajas que tiene a la hora de facilitar el mantenimiento más usual en otoño e invierno, tras una situación de temporal lo único que tendrás que hacer es controlar la cantidad de agua que se haya podido acumular sobre la cubierta. De esta manera evitarás que se deforme. Si has instalado una bomba de achique este paso podrás saltártelo, pues ya sabes que se activará automáticamente cuando sea necesario para vaciar el exceso de agua. Sí que sería positivo limpiar la suciedad sobre la cubierta (con una simple escoba y una manguera puedes hacerlo en 10 minutos). En caso de que sea una cubierta fija, comprueba de nuevo los amarres para evitar que el plástico llegue a hundirse en la piscina. Normalmente no suele suceder, pero es mejor prevenir.

Mantenimiento de una piscina sin cubierta

Si has optado valientemente por dejar tu piscina al descubierto, es importante limpiar el agua de inmediato cuando hayan cesado los días de lluvia. Pon a funcionar la depuradora el tiempo que sea necesario. Presta especial atención al filtro -límpialo si fuera necesario- y utiliza un limpiafondos para asegurarte de dejar la menor suciedad y evitar así el crecimiento de líquenes y demás organismos.

Has de ser consciente también que, de manera general, las temperaturas tenderán a subir, lo que facilitará que las algas se multipliquen y el agua se volverá verde. Además, el pH y el cloro del agua se verán alterados, por lo que bacterias y hongos atacarán la piscina. Recuerda ajustar los valores a niveles normales para impedir que esto suceda.

Por último, en caso de que la cantidad de lluvia haya sido tal que el nivel de agua haya rebosado, vacíala un poco. Ayudarás a los skimmers a realizar su función de recogida de la suciedad por la línea de superior de flotación.

 

Desde Capcovers esperamos que todos estos consejos te sirvan de ayuda. Y recuerda, nunca es tarde para contactarnos y disfrutar de las ventajas de nuestros servicios 😉